La sal común es un elemento cuyas propiedades permiten conservar los alimentos. Por eso, hasta que en tiempos recientes (para la Historia de la humanidad) se han desarrolado inventos como los frigoríficos, la sal siempre se ha equiparado con el oro en importancia. Desde la Prehistoria, controlar su expolotación y comercio suponía obtener grandes beneficios y riqueza. De hecho, en época romana, a los soldados les pagaban no con monedas sino en sal (salarium), de ahí la palabra "salario".
Si quieres saber más, visita la exposición temporal, hasta enero de 2014: El Reino de la Sal, 7.000 años de Hallstatt y Alicante, tierra y mar de SAL.