Sala de Iberos

Se ha convertido en uno de los símbolos del museo y aparece en folletos y en el ticket de entrada al MARQ.

Es un tipo de pieza emparentada con las creencias religiosas, por lo que se considera un exvoto. Habitualmente se encontraban en templos y santuarios.

Es una estatuilla de bronce de pequeño tamaño que representa a un guerrero, desnudo y apoyado en una lanza. Se encontró en la partida de Els Plans en Villajoyosa, y está datada de los siglos IV-III a. C.

Tiene la particularidad que en estas tierras valencianas, los iberos eran poco aficionados a estas estatuillas, mientras sí aparecen por centenares en la Alta Andalucía y Murcia. 

Descubriendo el Marq

Visor de placas estereoscópicas. Mediados de siglo XIX.

Esta pieza se encuentra en la Sala de la Edad Moderna y Contemporánea.

Pertenece a la colección Sánchez de Prado y fue donada por dicha familia de Alicante, junto a una colección de fotografías. Se trata de un objeto extraordinario, hay que tener en cuenta que la invención de la fotografía era reciente, por lo que este visor se consideraba “lo más de lo más”.

 

 

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El revelado se realizaba en placas, en negativo y positivo. Cada fotografía se observaba por duplicado y a través de unas lentes, la imagen era estereoscópica, creando una imagen en 3D, dando una sensación de profundidad. Las placas estereoscópicas forman un amplio reportaje de Alicante de finales del XIX y principios de siglo XX, así como otros lugares visitados por la familia. Muy importante, recuerda: Se puede mirar, pero… ¡¡no se toca!!

Read MoreEn la Sala de Iberos del MARQ podrás contemplarme, soy EL TESORO DE LA MARINA,

Está formado por tres gargantillas y un colgante. ¡¡¡¡TODO DE ORO !!!!

Fui descubierto, de casualidad en el yacimiento del Pic de L’Àguila en Dénia por una familia de holandeses. Un equipo de arqueólogos del MARQ realizó un estudio en dicho lugar y creen que, al encontrarme oculto en una pared de una construcción del yacimiento, alguien me escondió y no volví a salir a la luz hasta...DOS MIL AÑOS DESPUÉS

Me encuentro en la SALA DE LA EDAD MEDIA y, aunque esté mal el que yo os lo diga, soy una pieza excepcional.

Soy un mortero de bronce con una decoración epigráfica. Por un lado presento una leyenda escrita en cúfico y otra banda, con escritura cursiva. Soy de época Nazarí (Siglo XIII).

En las viviendas de mi época existían gran número de ungüentarios, tarritos de hueso, varillas de bronce, objetos utilizados  indistintamente para curar o para la cosmética. Algunas ceremonias familiares, como los entierros, exigían la purificación del cuerpo con esencias aromáticas que eran preparadas en morteros de bronce.

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